¨No se puede encontrar al final del vaso¨, eso decía su padre, lo que buscaba no se lo iba a contar una buena
botella de Burbon, pero las noches cada
vez más largas, con su dolor de mal acompañante, le empujan a pensamientos
olvidadizos, eso desearía, pero como un
chamán bebía como si fuera una pócima mágica que le pudiera llevar al túnel del
tiempo, ¨pasos hacia atrás darás¨ retumbaba las frases de su padre en la
cabeza, ¨cuando veas las orejas al lobo ya correrás¨, cada lingotazo revivía
las frases de sus difuntos, llevándola al mismo infierno del que se deshizo con
cada decisión. Pensamientos abordaban a la vez que la confundían y no la
dejaban ver con claridad todo lo que había vivido en los últimos años, solo los
ojos que avía heredado su hija le daban felicidad, pasaba noche tras noche
esperando que los abriese para alegrar su alma, y todas las horas fatales se
desvanecían con el sentimiento de la creación, tan simple y complicada pensó de
pequeña, tan bella y graciosa pensaba
ahora, tan dura y dolorosa cree que mañana pensara. Sola, tirada en la cama, con la botella
colgando de su mano, al borde de donde reposan sus males, dándole vueltas el
techo y ganas de dormir, sabe que mañana será otro día, otro día igual…
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