Apoyado contra los
azulejos mientras las gotas de la ducha golpeaban su nuca, notaba como el calor
invadía su cuerpo poco a poco, mientras los dedos del agua se unían por su
espalda como un río, cerraba los ojos, y sus recuerdos le abordaban, cada
caricia, aquel primer beso y ese lo siento, y su respuesta que fue devolverlo
rozando sus labios como si no fuera la primera vez, pero con ese nudo en el
estomago y la sensación de vacío que hace ese pequeño mareo que piensas que te
vas a desvanecer….. solo ese recuerdo al abrir los ojos le daba la misma sensación,
echando el gel en la esponja y empapándolo para crear espuma aun sintiéndose en
esa caída del recuerdo en su estomago empezó a frotar, le daba la sensación de
quitar el olor de añoranza y pena, de saber que nada es para siempre aunque los
sentimientos permanezcan durante meses o años; Otra vez a cerrar los ojos, y al
rozar su cuerpo solo sentía una cosa, sus manos y esa lengua traviesa persiguiendo
el juego del estremecimiento en la piel y el cuerpo, sus movimientos directos a
sus labios y la mirada castaña, esa mirada que desvanecía todo alrededor de
ellos, donde si esperabas segundos veías el universo, un universo de tristeza,
sensaciones y a su vez de un amor latente que nunca se quiso dejar ver, al
abrirlos el estremecimiento era fuerte y contundente, sabia que las miradas jamás
serian igual, y que las conversaciones serian distintas, pero la confianza la
misma. Tantos meses le avían subido a un paraíso que nunca probo, pero la lejanía
le recordaba que nada es permanente, que un hasta luego es un adiós y que un
ultimo beso casi entre lagrimas puede significar que nunca te lo darán.
Mientras seguía su rutina de lavar el pelo hacia lo mismo que en todo su trayecto
bajo la lluvia artificial, cerrar los ojos y recordar cada caricia, tirón o
beso en su cabeza, cada vez que la tumbaba contra las sabanas y rozaban los
labios mientras se miraban fijamente, mientras palabras volaban para terminar
en sollozos sin ropa, como una composición musical, como esa obra maestra
escrita de manos de un genio, recordaba cada caricia por sus recovecos que
tantos desearon y nunca pudieron conocieron, esas bromas en el trayecto de
besar su cadera mientras le semiarrancaba la ropa interior, y perseguía un
recorrido invisible desde el tobillo hasta el cuello, donde nada mas que ellos existían
casi como convertirse en un uno….. Al abría los ojos de sopetón el agua fría le
devolvía a la realidad y su recuerdo solo era nada mas que un recuerdo.
Tras salir de la ducha, todo estaba empañado, tenia la manía
de poner el agua tan caliente como para cocinar una langosta, pero nunca le dolía,
en el aspecto físico su umbral del dolor era demasiado alto incluso para el
mismo, se podía cortar y no notar el dolor, pero en lo que respetaba a sus sentimientos
de cerebro y corazón, esos eran una lanza atravesándolo, un quemazón, una herida
de acido corrosivo que lentamente va destrozando el alma, desde tan joven y las
lagrimas de su alma tenían agujereada su coraza, pero no quería reconocerlo. Mirándose
al espejo vio se una cara triste, la misma cara que en los últimos años, pero
que en esos meses avían cambiado, mientras se secaba recordaba de nuevo todo,
respiraciones al unísono, y momentos mas públicos, donde paseos por calles cogidos
de la mano era algo natural, algo extraño porque donde de nadie le gustaba
hacerlo con ella si. Momentos sentados en la hierba bromeando y comiendo, o
momentos tan duros como lágrimas que parecían crear un mar de desesperanza, Tan dulces y amargos recuerdos, que pensar que
quizá se vuelvan a repetir, recordar como sonaba su nombre en sus cuerdas
vocales, pareciendo una melodía perfecta, ese Jacobo con tono meloso, que
siempre le provocaban una sonrisa y que se le iluminara la sonrisa, esas
discusiones de quien diablos gana para pagar, o quien llevara la ventaja en
cosquillas dando volteretas por el sofá o la cama terminando en un cara a cara
antecesor de una explosión digna de cualquier película romántica, esos estúpidos
y tontos insultos que cambiaban un contexto como el que te quiero mas de lo que
piensas y sé que no te falto al respeto, esas ganas de empujar contrala contra
la pared y levantarla, todo tan junto y tan separado, todo tan revuelto y
centrifugado, la línea de corte era imposible en estas alturas, se dice que
cuando dos personas conectan física y químicamente cada una lleva una porción del
otro, parte de su pensamiento, parte de su corazón, incluso parte de su salud,
y sin que lo sepan o no quieran reconocerlo esas pequeñas o enormes partes les
acompañan hasta que el ciclo de la vida se termina, y quizá con suerte si era esa
media naranja en un mas allá hipotético puedan ser felices sin nada de las
cosas que afectan en lo mortal.
Dulces y amargos recuerdos, después de calzarse su pijama y
meterse en la cama contemplando la foto, escuchando de tras fondo una canción,
cualquiera de esas que en un momento adecuado te representa de una forma exacta
y milimétrica tus sensaciones y pensamientos, cerrando de nuevo los ojos para
intentar conciliar el sueño, escuchaba como un eco en su cabeza, el primer te
quiero y el primer te amo, la primera mirada que demostraba mas que diez mil
palabras, la caricia que devolvería a cualquier ser inanimado de una morgue a
levantarse y danzar como Lázaro. Pero ante todo siempre supo que ninguna mujer
tiene dueño, aunque los sentimientos son raros y a todos nos guste sentirnos de
alguien, y decir soy tuyo o tuya, sentirse poseído de una forma especia, también
recordaba esos momentos de agarrarla por las muñecas mientras notaba sus
entrañas, mirarla mientras la besaba, para acabar en un longevo abrazo de
placer y a su vez de sentirse sin gota de aire en los pulmones, seguir al
siguiente o tumbarse de lado cara a cara a acariciarse y no decir ni una
palabra solo hablar con los dedos recorriendo su costado y acariciando la
melena, mientras que su mano te agarra la cadera acercándote como ese eres mio
y no te quiero compartir. A mitad de la noche se despertó gritando Elvira, por
mala suerte la medicación le dejo de funcionar y los recuerdos mas duros y la depresión
volvió.
No recuerdes, olvídalo, se decía, pero no podía. Ese día había
ido como siempre a visitarla, cogió y abrió la puerta entusiasmado de poder
besarla un día mas, subió los cinco pisos y como ritual se saco el calzado y abrió
la puerta con sumo cuidad para no hacer ruido, dejándolos en la entrada cerro a
la velocidad de un perezoso, no había ruido y pensó que seria el juego de que
se hacia la dormida, o quizá estaba dormida y sabia como despertarla, besándola
y dándole un despertar feliz que ella siempre agradecía. Mientras seguía su peregrinación
por el pasillo en ele miraba a todas la puertas y habitaciones por si acaso
estaba en algún que hacer, salón nada, habitación de invitados vacía, baño
abierto y con esa irritante gota que caía siempre en la ducha. Al llegar a la habitación
de Elvira miro en la ranura, manía de ella dejarla entre abierta, pero, ella estaba
vestida de calle tumbada de lado y dándole la espalda a la puerta, jamás lo
hacia no estaba en su lado de la cama, solo le llamo brevemente la atención,
hasta que entro y vio que ella sostenía la foto de su hijo, la foto que adoraba
donde el se la saco por el día de la madre en el colegio, la dedicatoria de atrás
era digna del mejor poeta y te sacaba las lagrimas mas sinceras, sabia que
cuando la despertase seria un mal día, una madre no supera la perdida de un
hijo, nunca se supera ni para un padre tampoco, el no podía saberlo, lo mas
cercano que tubo a un hijo era Ismael que lo vio nacer y crecer, hasta que un día
la muerte vino a reclamarlo. Vio la medicación de dormir y el antidepresivo
encima de la mesilla, también vio que el cenicero estaba tirado en el suelo, y
que un cigarro se consumió lentamente dejando su cadáver sobre el suelo, que
gracias a Dios era de plaquetas imitando a madera. Solo se acercó a ella por la
espalda y la abrazo, la noto fría y con la manta la tapo, cuando volvió a abrazarla
y le beso la mejilla…. Faltaba algo, al
intentar coger la mano…. Sus dedos parecían duros y rígidos como piedra, parecía
que una medusa de la mitología apareciese en el lugar y se marchara después de
hacer su fechoría, nervioso se inclino sobre ella y vio sus ojos, esos ojos castaños
donde…. Ya no existía universo, si son el espejo del alma, el alma se fugo y no
dejo nada, ni brillo ni vida, abiertos como platos mirando a su hijo, comprendió
en milésimas que ella había salido a recorrer el camino de encontrarlo de
nuevo. La zarandeo levemente, le busco el pulso, su piel fría como el mármol,
pero como el mármol mas bello que contemplara, su mirada vacía, donde el piloto
abandonó el armazón de combate contra la vida… se alejo lentamente, sin aire,
sin poder decir nada, se apoyó contra la pared y estuvo segundos en shock, se volvió
acercar por el otro lado de la cama, contemplaba a su amada inerte, sin vida,
sin respirar, sin siquiera poderse a ver despedido o intentar evitarlo, pero también
entendía de quien era el para evitarlo, que fue su decisión, le acaricio la mejilla
sabiendo que seria la ultima vez, sus lagrimas empezaron a brotar lentamente y
estallaron en un torrente, la angustia le golpeaba el pecho evitando poder
respirar ni reaccionar, lloro como nunca lo avía echo, hasta que pudo marcar el
numero de emergencias en el teléfono, al dar la dirección y lo que ocurría….. Ya
sabia lo que iba a pasar llegarían confirmarían la muerte y tendría que esperar
a que viniera el juez, abrieran una investigación y comprobaran que ella,
siendo consciente se arrebató la vida para reunirse con el fruto de su vientre,
ese fruto que un accidente se lo llevo, y ella se culpaba día tras día noche
tras noche. Desde aquella Jacobo no fue el mismo, desde aquella comprendió lo
que era tener dulces y amargos sentimientos…. Amargos sentimientos hacia
Elvira, dulces sentimientos hacia Elvira.
Ya levantado mirando por la ventana al suelo, seis pisos de caída,
seis pisos para recordar lo mejor y peor de su vida, Seis…… por un instante se sintió
observado y miro al cielo, le pareció que una estrella le observaba atentamente
y que otra le acompañaba, se sentía tan confuso, nunca creyó en el cielo ni en
las apariciones, pero por milésimas le pareció ver en el destello de esa
estrella ver a Elvira mirándole triste y disgustad, con ojos culpables, con
ojos de se que es culpa mía mi sufrimiento tenia que a ver sido mas fuerte, con
esa mirad de sabes que te amado como a ningún otro y me hiciste feliz pero no podía
mas; Sabia que no era cierto que era una alucinación, pero fue suficiente para
el pensar que quizá ella le veía, cerro la ventana, tomo las pastillas y se
tumbo de nuevo en la cama, a volver a soñar, pero en ese momento sabia que se reuniría
con ella una vez mas, pero cambiaria una cosa, esa noche, lo que quedaba de
noche, no mas amargos sentimientos, solo dulces sentimientos, solo sentimientos
dulces.
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