Mirando a sus ojos solo veía un universo que no se acababa,
era la profundidad más inmensa que podía observar, ni cuando miraba al cielo sentía
tan diminuto, era la conjugación de los versos más bellos y la conjunción de
los astros más luminosos, solo quería lanzarse y quedarse inmerso en el abismo
de su mirada. Desde que la vio entrar aquel día, ese primer día nunca se fijó
de una forma directa, pero esa melena larga y oscura brillaba con vida propia,
y su sonrisa era sinceridad pura, una pureza ya demasiado experta, pero pureza
que atreves de esas perlas demostraba que su corazón siempre fue más grande que
el inmenso mar. Todos los recuerdos y sensaciones se difuminaron, crearon un
solo momento eterno, que donde duro segundos o siquiera eso, pareció el más
largo e intenso, una fusión de sentir, tocar, pensar y recordar, todo bajo el
roce de sus labios, todo bajo unos ojos que intimidarían a cualquiera, pero a
él….. lo hacían más grande, y le daba una cosa que nadie le dio, y fue que
aunque quisiera pensar el porqué de lo que sucedía e iba a suceder, en realidad
nunca tendría respuesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario