Tras la piel, el hueso, los musculos, nervios y todos los componentes de su cuerpo, sentia el ardor de su alma encendida, la pasion, el amor, el odio... Todo aquello que codifica a un ser humano, desde su minimo temor que ensamblece y disminulle la llama, a la conviccion que agranda y enfurece el baile del crepitar. El faro del alma son sus ojos, alli se encuetra cada estado que intenta demostrar o ocultar entre las sombras mas intrepidas que puede crear, en los recobecos mas sordidos que pueda guardar. El brillo de la pasion hacia la vida, en los ultimos meses se habia difuminado levemente, pero el color cafe con miel y unas suaves puntillitas verdes en sus iris desplazaban el encuentro con ese estrepitoso cambio. el verdadero problema de no leer su alma siempre fueron las distracciones naturales que le acompañaba, su piel suave con un moreno tonalidad dorado, que quedan en equilibrio con su mirada profunda y dulce, las mejillas un leve tono mas debil que el resto de su cuerpo acompañan con un surco casi intangible llevando hacia la boca y dejando la atencion en los labios y su comisura, no finos ni delgados, pero carnosos y con una leve sonrisa que denota la confianza de conocerse o creer conocerse a si mismo, el menton y la madibula cuadrados pero con la sutileza y belleza que se buscaba en antaño en las modelos occidentales, pero, la oscuridad oculta al final se deja ver, siempre me lo dijo mi madre la belleza esta en el interior no en el exterior.
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